jueves, 19 de abril de 2012

1960-AGENTE DE VEGA – James H.Schmitz


Los agentes de Vega no son todos humanos, ni siquiera son muchos, pero hay algo que sí son: los mejores agentes secretos de la galaxia. Equipados con la mejor tecnología, dotados de sensacionales capacidades telepáticas, expertos negociadores, autorizados para utilizar la violencia hasta sus últimas consecuencias y con una nave a su servicio; y no cualquier nave, sino una diseñada a medida, con una inteligencia artificial construida a partir de la de su dueño pero con su propia personalidad y dotada de todo tipo de artefactos capaces de sacar a su dueño de cualquier apuro y salvar a una humanidad ignorante de los inimaginables horrores que la acechan.

En realidad, nunca llegamos a saber lo que es Vega exactamente o dónde y en qué momento temporal se encuentra ubicada. Se nos da a entender que está dividida en “Zonas” y que surgió a partir del derrumbe de un Imperio galáctico. El escenario de fondo es, por tanto, difuso e inconcreto. Sin embargo, sí sabemos que la acción se desarrolla en un futuro muy muy lejano. La humanidad ha colonizado las estrellas y ha tenido tiempo de evolucionar biológicamente para adaptarse a las diferentes exigencias que plantea cada uno de los planetas. Además, algunas especies alienígenas se han incorporado a la gran sociedad vegana.

Como cualquier sociedad, Vega tiene un cuerpo encargado de proteger los intereses de los mundos humanos confederados. Los operativos de élite de este cuerpo son los Agentes de Zona, algo así como los agentes del FBI pero con mayores responsabilidades y poderes. Su base se encuentra en el Departamento de Zonas Galácticas, en el planeta de Jeltad. Los agentes actúan discretamente para detener una guerra, derrocar a un déspota o impedir una invasión de alienígenas poco amistosos. Un solo agente puede perfectamente medirse con toda una organización de enemigos de Vega, utilizando sutiles e innovadoras tácticas para acabar con ellos antes siquiera de que se enteren de que el agente se ha infiltrado entre ellos.

De las cuatro historias que componen el libro, la Agente Pagadan aparece en las tres primeras y la agente Wannatel en las dos finales. Se crea así una ilusión de historia unitaria cuando en realidad se trata de un fix-up de historias cortas publicadas anteriormente en diferentes revistas especializadas entre 1949 y 1951.

El primer y más largo relato del libro, "Agente de Vega," trata sobre el primer no humano que se presenta candidato para el puesto de Agente de Zona, la adorable Pagadan –cuya imagen adorna las portadas del libro-, miembro de una antigua raza humanoide, los Lannai, que durante mucho tiempo ha mantenido una postura ambivalente hacia la Confederación Vegana pero que ahora parece estar más interesada en adherirse a ella. La Confederación decide llevar a cabo el experimento. Es una decisión delicada que puede ofender a mucha gente. Por una parte, existe desconfianza en el sector humano hacia el resto de razas, incluyendo los humanos mutados; por otro, la exclusión de operativos alienígenas dentro del Cuerpo de Agentes de Zona está provocando malestar entre muchas razas no humanas adheridas a la Confederación.

En esta su primera prueba antes de convertirse en Agente, Pagadan tendrá un compañero
humano de más experiencia: Iiff, un tipo de ojos amarillos, pequeño y vulgar pero duro y competente, cuya carrera como agente le hace acreedor al puesto de compañero de esta polémica adición al Cuerpo de Agentes.

Su primer caso juntos consiste en acercarse a un hombre que parece ser un inofensivo comerciante, pero cuyos actos lo aproximan más a un pirata espacial. Se diría un caso fácil de transferencia de mente al cuerpo del desafortunado mercader para luego asesinarlo y cubrir las evidencias de quien estaba utilizando su aspecto, un asesino de masas en cuyo macabro haber ya se anotan poblaciones planetarias enteras. Pero hay cosas que no acaban de encajar y Pagadan insiste en investigar más a fondo, descubriendo así la amenaza de una especie alienígena que trataba de infiltrarse en la Confederación.
En la siguiente historia, “Los Ilusionistas”, Pagadan ha pasado ya a formar parte del Cuerpo y trabaja sola, investigando las incursiones de los Bjanta contra los Ulphi. Lo que parece ser al principio un conflicto menor, se convierte en una seria amenaza cuando descubre evidencias de la existencia de algo llamado Efecto Pirámide, mediante el cual una mente puede subyugar un gran número de otros cerebros para crear psicosis en masa. Juzgada la situación como demasiado compleja para una novata, la jefa de Pagadan, Jasse, llega para ayudarla.

“La Segunda Noche de Verano” nos lleva al planeta Noorhut, un mundo bucólico para un terrestre, amenazado por la llegada de los Halpa, una raza misteriosa y muy hostil con la que todavía nadie se ha medido en batalla. El Departamento de Zonas Galácticas cree que puede encontrar una alternativa a un choque masivo con los Halpa
La última de las historias de la Confederación Vegana es “La verdad sobre Cushgar”. Cuando la Confederación decide actuar contra el mundo pirata de Cushgar, la operación se desarrolla con tal rapidez que los mundos vecinos no comprenden cómo ha sucedido todo tan rápido. Y ello gracias a los Agentes de Zona, claro, en concreto a la agente Zamm y sus habilidades de manipulación psiónica.

James Schmitz descubrió la serie de los Lensman, escrita por E.E.Smith para la revista “Astounding” cuando era un adolescente, allá por 1939. No hay duda de que su concepción de los agentes de la ley con poderes mentales le debe mucho a aquella saga así como a la serie de la Patrulla Galáctica, también de Smith.

“Agente de Vega” no sólo comienza a un ritmo vertiginoso, sino que lo mantiene casi hasta el
final, donde se ralentiza un poco. Los personajes no es que disfruten de una gran caracterización, pero es cierto que el contexto y la longitud de las historias impiden mayor desarrollo. No hay tampoco demasiada consideración hacia la verosimilitud científica; para ser más preciso, no existe auténtica ciencia: encontramos viajes hiperlumínicos, rayos tractores, “cámaras de tratamiento de emergencia”... cuyo funcionamiento no sólo no se intenta explicar, sino siquiera describir.

Pero no se entienda lo anterior como algo negativo. “Agente de Vega” se lee como lo que es: una colección ligera de exuberantes historias cortas de space opera, pura aventura, mucho mejor escrita y articulada que la mayoría de las obras de este subgénero. Es el tipo de novela en la que podemos dejar de lado cualquier preocupación estética o narrativa para, simplemente, relajarnos y disfrutar mientras nos imaginamos a nosotros mismos presentándonos voluntarios como agentes veganos, los antecesores directos de los mucho más conocidos Jedi de George Lucas.

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